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lunes, 30 de mayo de 2011

Un silencio nocturno

Era un naufragio como otro cualquiera, un choque de palabras a la salida, un mar de olas infinitas que susurraba tranquilidad al llegar a la playa. Otro silencio roto, un todo por el cual dejó de escribir, unos pasos que malinterpretaron la historia y ahora se encuentra solo, a la deriva en una vida llena de contemplaciones y malos recuerdos, que intentó solucionar mirando cada mañana fijamente al sol, para ver si así conseguía quemar esos recuerdos que le acompañaban cada noche sentado en la barra de los perdedores nocturnos.


Era otro secreto que se echó a volar a la llegada del alba, una nada que se abría paso cada mañana entre la niebla de su memoria. Un silencio mudo, con ganas de hablar, un sueño que se asoma a su ventana y le recuerda que el único logro que va a conseguir en la vida es morirse. Era una lluvia de gotas amargamente negras, era un mapa borrado del cielo, era una canción sin música, era un beso sin sabor, era un silencio que prefirió quedarse mudo.

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