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domingo, 3 de marzo de 2013

La ciudad nocturna

No olvides quién eres, ni porque calles te has perdido. No olvides en que libros te has sumergido, ni en que mares has anochecido. Nunca olvides el camino de vuelta, no olvides aquello que dejaste atrás, tu pasado es tu historia, la esencia de ti mismo. 

                     

domingo, 30 de octubre de 2011

Hasta pronto ;)


Entro de nuevo en el garito donde tantas noches he cerrado el día, donde tantas otras he compartido mis penas, mis glorias, mis alegrías… Todo aquello que puedo mezclar con un poco de lo que quema los recuerdos. Me siento en mi sitio de siempre y pido lo que siempre pido. En un arrebato pequeño de inspiración, agarro una servilleta, la única que no estaba manchada, y saco el boli con que describo las soledades que me acompañan por las calles, en noches como esta.
“Me remonto a lo que cité hace ya tiempo, -o uno lleva la vida hacia adelante, o la vida se lo lleva uno por delante-, y es así y es verdad. Quizás sea hora de parar, de descansar un poco. Porque cuando el corazón sufre con cada latido, si cada palabra sangra más que la anterior, escribir se vuelve un rio de dudas que te aprisionan y no te dejan vivir.
Y este corazón como dice Sabina, está podrido de latir. Quizás si quisiera que el tiempo me convirtiese en el vago recuerdo reflejado en un trozo de mármol, que mi polvo sea el que alimente estás calles ya ensuciadas por el veneno que se cuela entre los recodos de las baldosas, que si muero…, prefiero que sea en verso. Volveré a coger ese cuaderno de las inspiraciones. Apuntaré cada mes de ausencias para que nadie me los robe. Dejaré que la vida me lleve por otros caminos, los que ella decida, porque este mundo es muy grande, y solo quiero un trocito de él. Hasta pronto.”

domingo, 19 de junio de 2011

El pícaro del sofá

Recuerdo a ese tipo como si fuera ayer, pelo largo y andrajoso de color no identificado, ojos verdes brillantes donde se reflejaba la luz de la lámpara más cercana y una barba de 5 días, portentosa y la cruzaban varias cicatrices de sus años de juventud, alguna movida loca en un bar a las 4 de la madrugada cuando el dueño ya mandaba a paseo a la fila que se apostaba delante de la barra. Tenía un aspecto que te embaucaba y captaba toda tu atención al instante, te hacía preguntar -¿ese tipo de gente sigue existiendo?-. Delgado y cubriendo su cuerpo una chaqueta de cuero ochentera que había tenido más vida que el propio individuo que la sostenía, un hombre de pelo en pecho y con un tatuaje, dicen, donde solo lo podían ver las chicas de las bocas de fresa como él las llama, unos pantalones semi-ajustados y unas botas de rockero auténtico. Verle así, sentado en un sofá de piel marrón en un garito de poca monta, era hacer un viaje a lo más profundo del caos o de la buena vida, depende de cómo lo pillen los rayos del sol de la mañana siguiente.
En sus manos sostenía una guitarra Strato, color blanco sucio, raspada bastante por los bordes y con el clavijero quemado de tantos cigarros, y no tan cigarros, que ha tenido que dejar en algún lado para tocar la balada del diablo. En sus arrugas se demuestra que en algún tiempo estuvo necesitado de una luz firme que alumbrase su camino y no le bastaban las parpadeantes de los moteles de carretera, no, esas les señalaba otras cosas, cosas prohibidas dice él.
Un hombre que ya ahogó todas sus penas, que se asomó varias veces al tejado de la locura y otras tantas veces se bajó de él por vértigo, que se perdió por las curvas más peligrosas y supo encontrar al final esa boca de fresa, un tipo que ha decidido despegar de una vez quemando todos sus recuerdos.
Un hombre peculiar que a veces vaga por las noches buscando la luna llena, con su vitalidad de veterano en las guerras que se libran en la oscuridad entre la conciencia y el deber. Ya ves, un alma sin pena que vaga por la vida pidiendo limosna de cariño con sonrisillas de pícaro, en definitiva, un tipo majo.

sábado, 11 de junio de 2011

Una reflexión para pensar

Hace poco un gran amigo mio me dijo una verdad con la que me quedé pensando un buen rato intentando descubrir los entresijos que podría esconder, pero solo llegué a la conclusión de que es una frase en la que cada uno la puede interpretar como quiera, del modo que quiera y sacar su propia reflexión...


"Nos levantamos felices, desayunamos enfadados y nos acostamos llorando".



domingo, 5 de junio de 2011

Canción

Si solo fuera el rencor 
el que me hace pedir perdón.
En esta vida pasan cosas
que no se me notan.

Prisionero de mis sueños,
escritor cada noche,
no hay segundo en el tiempo
que no me perdone.

¿Dónde estuve?,¿dónde ando?,
quién me trajo arrastrando
lo que no quería ver
por triste que fue.

Quizás fueron esos versos
que murieron por no hablar.
Se quedaron esos besos
sin poder abrazar.

Oye, sal, te lo pido,
no son más que tres gotas,
una a una van contando
todas mis derrotas.

Oye, sal, que no es tarde,
no quiero ver tu sombra,
si en tu silencio
te guardas lo que importa.

Oye, sal, que más quieres,
esta vida es muy corta,
cada instante que pasa, 
se escapa por mi boca.

lunes, 30 de mayo de 2011

Un silencio nocturno

Era un naufragio como otro cualquiera, un choque de palabras a la salida, un mar de olas infinitas que susurraba tranquilidad al llegar a la playa. Otro silencio roto, un todo por el cual dejó de escribir, unos pasos que malinterpretaron la historia y ahora se encuentra solo, a la deriva en una vida llena de contemplaciones y malos recuerdos, que intentó solucionar mirando cada mañana fijamente al sol, para ver si así conseguía quemar esos recuerdos que le acompañaban cada noche sentado en la barra de los perdedores nocturnos.


Era otro secreto que se echó a volar a la llegada del alba, una nada que se abría paso cada mañana entre la niebla de su memoria. Un silencio mudo, con ganas de hablar, un sueño que se asoma a su ventana y le recuerda que el único logro que va a conseguir en la vida es morirse. Era una lluvia de gotas amargamente negras, era un mapa borrado del cielo, era una canción sin música, era un beso sin sabor, era un silencio que prefirió quedarse mudo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Una noche sin vida

Con luces y neones de carretera.
De puros y perfumes que quitan las penas.
De tíos que fingen estar codiciados.
De piernas abiertas y pechos cerrados.

La esquina se llena de amores pagados,
la noche se ensucia de dinero barato.
Sabanas llenas de ideas impuras,
salidas de emergencia para noches muy duras.

Y con una sonrisa te dan su corazón.
Y con una mirada, te dicen -mi amor-.

Sus ojos reflejan la luz de las estrellas.
Por la barra se desliza con o sin sorpresas.
Sus labios de fresa, sabor caramelo,
de piel oscura, como su pelo.

Muñequita de trapo que enterraste tus sueños,
tu alma y cuerpo ya tienen su dueño.
Quién se acordara de ti, en esta noche corta, 
en este bulevar donde te han dejado sola.

sábado, 14 de mayo de 2011

Conversaciones en el último bar

Se abrió la puerta del último bar de la noche, un rostro se asomó lentamente por ella pero la cortinilla de humo que predominaba en el ambiente no dejaba averiguar quien se escondía bajo esa silueta. La chica, pelo corto, pelirroja, bajita y de tez blanca se encaminó hacía la barra mientras levantaba la mano para llamar la atención del camarero y pedir un Bourbon con Whisky. Se sentó en un taburete, el cual cojeaba por un lado, y apoyó sus codos en el borde de la barra mientras saboreaba su bebida. A continuación, la chica se giró para ver la figura que estaba sentada a su lado con la cabeza baja y su mejor perfil en la sombra por culpa de un foco de luz mal proyectado.
Ella sonrió con desgana, le había reconocido, pero no esperaba encontrarlo allí, y menos esa noche.
-No pensé que te volvería a ver por aquí- le dijo poco entusiasmada por empezar una conversación.
El hombre levantó la cabeza y dejo el vaso vacío que sostenía con la mano derecha encima de la barra.
-Ya tiene que rondarte algo por la cabeza para pensar que un Ron doble te hará olvidarlo- le dijo de nuevo la chica, esta vez girando su taburete hacia él.
-Olvidar, que bien suena ¿no crees?, una imagen, una palabra, un recuerdo…- dijo el hombre, mientras miraba fijamente el vaso vacío.
La chica reflexionó sus siguientes palabras, le conocía demasiado bien para saber que le pasaba por la cabeza.
-Creo… que olvidar es de cobardes, aunque a veces nos contradigamos a nosotros mismos creo que olvidar sería lo más sencillo para seguir y no preocuparse, quién sabe, tal vez lo necesites, tal vez no, pero no podrás conseguirlo, es algo que te marca, una huella de la vida, una cicatriz del tiempo.
El hombre dejó de mirar al vaso y se dio la vuelta, ahora se le podía ver el rostro perfectamente, un rostro serio y amargado…
-Olvidar es una complicación de la vida que muchas veces… no podemos controlar- dijo el hombre mirándola directamente a los ojos.
-Entonces, no te rindas- le dijo la chica mientras dejaba el vaso en la barra y se perdía por el ambiente humeante del último bar de la noche.

domingo, 8 de mayo de 2011

Hasta el Lucero del Alba

Somos inmigrantes de las estrellas.
Somos lo que queda al final de la botella.
Somos el perfume de una noche loca.
Somos la suerte que nunca nos toca.

Dos rastrojos sin ánimo de lucro,
dos velas que siempre están de luto,
lo fácil, lo sencillo, lo corriente,
el amor cuando cruza el puente.

Dos caminos que nunca se encuentran,
dos historias que se quedan a medias.
Dos náufragos perdidos,
en una isla desierta.
Dos estatuas en la plaza,
que nunca despierta.
Dos corazones unidos,
Por un deseo.
Dos astros que se juntan,
En el Lucero.

Somos la ignorancia que se esconde,
los sueños rotos de una noche.
Somos la realidad, detrás de un espejo,
el tiempo que se para, cuando te beso.

lunes, 2 de mayo de 2011

Lágrimas del cielo

Observa como a fuera está lloviendo.
Como el agua moja cada parte de tu cuerpo.
La lluvia incesante nos rodea y nos atrapa.


Escucha como las gotas caen sin recelo al vacío, para acabar, quien sabe.
En tu pelo, en tu rostro, en tus labios.


Son lágrimas del cielo, son llantos de ángeles,
son el preludio de un amanecer sin remedio, desnudo y cálido,
como tus ojos, como tu boca, como tu cuerpo.


A fuera está lloviendo lágrimas del cielo.
Siente el recorrido de las gotas por tu cuerpo.
Escucha el agua caer, escucha el llanto de la noche.
Siente tus ojos llover y las lágrimas en tus labios.

lunes, 18 de abril de 2011

Si en esta noche...

Si en esta noche no consigo dormir no será por mi culpa,
mi corazón de nuevo vuelve a llamar a la puerta,
me debo armar de las mejores palabras que tengo,
debo conseguir quitarme esta libertad que me encierra.

Aprender a fijarme en una sonrisa, una mirada.
En la luz reflejada en una playa desierta.
debo hallar lo que queda tras la lluvia,
Debo tumbarme y mirar el sol desde la hierba.

Debo quedarme para mirar los instantes
que en la vida se desean olvidar por penas,
los recuerdos falsos, las verdades de antes,
ya no son lo que eran, en mi puño y letra.

Debo apagar y quedarme solo en la oscuridad,
quiero ver por una noche el cielo y las estrellas,
que me inunde la soledad cuando no esté muerta,
que solo ilumine el claro, la luna llena.

Oigo el llanto de las hojas, del viento, del hombre.
quiero ver al verdugo de los poetas de primavera,
quiero sentir el alma, confundida y serena.
Debo saber que la culpa, no es mía esta noche.

martes, 12 de abril de 2011

Una balada de letras

Hoy me quería despertar de los sueños que no poseen fin,
de las historias que me persiguen, de los abrazos.
De las caricias, de las estrellas que me mienten.
De lo insensible que es un lápiz y un papel.
De los secretos que al oído se dejan contar.
De los milagros que la vida se deja en el camino.
De esos desiertos que recorro en la más profunda soledad.
De esos amores que se quieren y se dejan olvidar.
De esos besos con los ojos cerrados.
De esas miradas que en el fuego se hacen daño.
De esas poesías que son tuyas, o partes de ellas.
De esos ríos que con pena, abandonan la tierra.
De ese sin control, de ese destello de sombras.
De ese cuerpo que a mi lado, saboreo el cielo.
De esas noches que era vigilante desde tu alfombra.
De esas miradas que se quedan como el hielo.
De esa luna que sin piedad, ilumina las lagrimas de mi ventana.
De esas baladas que sin sus letras, los acordes matan poetas.
De esas voces que se asoman en cada amanecer.
De esos ojos que en la noche, me despiertan sin querer.

domingo, 10 de abril de 2011

A mis diecisiete

A mis diecisiete he decidido parar un momento en el camino de la vida porque como dijo Quino -¿uno va llevando la vida adelante o la vida se lo lleva a uno por delante?- y darme la vuelta para observar lo que llevo recorrido, buena metáfora esa del camino de la vida, real y verídica, como la vida misma. Y a lo largo del camino observo diversas cosas que como tal componen lo que viene a ser mi vida hasta ahora, momentos de pura alegría y felicidad mezclados con eternos momentos de tristeza, penas y cantares de melancolía.
Y así, desnudo e improvisado escribo esto para darme cuenta de que lo que llevo recorrido, que no es poco, y lo que me queda por recorrer, que espero que sea mucho, porque la vida es un misterio en donde debajo de cada piedra que hay en el camino te puedes encontrar lo inimaginable, lo inconcebible, lo extraordinario de vivir.

sábado, 2 de abril de 2011

Juego de codicia

Le miró a los ojos mientras se inclinaba sobre él, apoyada en la mesa, y con un suspiro le dijo todo lo que deseaba decirle después de tanto tiempo guardando silencio.

- Es eso ¿verdad?. Allí te sientes importante, allí eres alguien a quien respetan, tomas tú las decisiones y los demás las acatan, porque te tienen aprecio, te quieren y te consideran uno más de la familia, porque te lo has ganado, con confianza, con perseverancia, con un supuesto respeto. Pero sin embargo aquí no, aquí no has ganado, aquí no has conseguido lo que querías, lo que pretendías, porque no has sabido aceptar las reglas del juego. Con el tiempo te vuelves codicioso, ambicioso, no tienes nada aquí porque no has sabido jugar tus cartas correctamente. Has tenido oportunidades, oportunidades que has rechazado, que has roto con tu avaricia. Sientes que no eres nadie y prefieres irte a donde te respeten. Eso no es así y lo sabes, aquí uno no es más que el otro, aquí todos jugamos en el mismo bando, aquí todos somos iguales y hemos sabido aceptarlo, pero tú no, y por eso te has ido-

La chica se volvió a recostar en su silla, cogió el vaso que estaba apoyado en la mesa y se lo llevó a la boca, luego, con ojos observadores, vio al chico que estaba sentado en la otra silla, tenía el rostro serio y la mirada disuelta en el ambiente, sin saber a donde mirar, cualquier sitio, menos a ella. La chica dejo asomar una pequeña sonrisa por la comisura de sus labios, había dado en el blanco, y él lo sabía. 

lunes, 28 de marzo de 2011

Viejo lobo de mar

Marinero, para ti será tierra:
proa, popa, nostalgia y pena.
Marinero, para ti será libertad
el horizonte y mucho más.

Mientras el abrazo del amor
rodee los siete mares,
tú siempre estarás al lado,
de las sirenas y sus cantares.

Marinero, ¿que echará en falta?,
calor del cuerpo de su amada.
Marinero, que susurras al agua,
llorar gotas, son lágrimas.

El mar se confunde con el cielo,
el cielo cambiará de color,
cuando la noche refleje,
destellos de amor.

Marinero, tranquilo, que volverás.
Algún día, tierra firme gritarás.
Marinero, que te oiga cantar,
tu amada, que en el puerto esperará.

sábado, 26 de marzo de 2011

La rosa de la noche

Tal vez esta historia debería empezar con una canción de estas que tienen un buen ritmo pero lenta, que suene bien y que diga mucho de ella, pero como al escribir solo es posible imaginársela, con un poco de ingenuidad saldrá sola de la cabeza. Porque como toda historia, debe tener algo al lado para acompañarla y esta le pega una canción...
Hace tiempo que quería rememorar esta historia que cuando la viví me dije- por favor no la olvides por que merece la pena recordarla-, y es una anécdota, más bien, en la que la mayor parte de ella se centra en la lucha que tuve yo conmigo mismo en mi interior para resolver el conflicto entre las reflexiones y deducciones. Cierto día, volvía a casa de una noche de juerga con los amigos, a mitad de camino me tropecé con alguien que podría ser una persona más como las que caminaban a mi lado, pero sin embargo, algo me llamo la atención. No se si era un sueño o un espejismo pero parecía tan real que no tuve más remedio que creerme lo que vi, era una chica joven, de alma alegre y sonrisa en los labios, llevaba una coleta y miraba fijamente al frente, ni siquiera estaba atenta a lo que observaba, estaba más atenta de sus propios pensamientos, pero lo que más me llamó la atención de ella fue su guitarra, que colgaba a la espalda bien sujeta como si ya fuera parte de ella, y su mano izquierda, que sujetaba con cariño un objeto, pues siendo no tan común lo que vi me quedé pasmado mirando aquel objeto que sostenía con tanto cariño dando la sensación de no querer apretarlo demasiado fuerte, sin querer asfixiarlo. Mirando con más atención ese objeto, me percaté de que era una rosa, una rosa roja, sin espinas y tan hermosa como la chica que la llevaba. Entonces pensé, que historia tendría que contar, que cosas ocurrieron para que en ese momento, en esa noche, yo me encontrará con una situación tan curiosa, una rosa en la mano y en la espalda una guitarra. Me hubiese encantado conocer su historia pero ella tenía su propio camino y yo el mío. Así que lo último que me quedó de ella es esa expresión de inconfundible felicidad reflejada en su cara y la preciosa rosa que sujetaba en la mano.

jueves, 10 de marzo de 2011

Pudieron soñar...

Tan solo fallaron miles de amores,
que cada día se fueron quemando.
Tan solo se quedaron a solas,
las noches que murieron temprano.

Se dejaron soñar las estrellas,
se quisieron besar con el mar,
cayendo lentamente en el cielo,
eterno y efímero, las hacía esperar.

Ahogados los amaneceres,
olvidados los rayos del sol,
cesaron de iluminar los pasos,
que guiaban al amor.

Tan solo perdieron
los días de invierno.
Tan solo quisieron
un beso de esos.

jueves, 24 de febrero de 2011

Un sentimiento inoportuno

Un tema soberbio y ya bastante viejo recorre los oídos de las gentes de todo el mundo en estos días de desconcierto y perplejidad. En las calles se habla de él, en las casa se comenta y se abren debates extensos con preguntas y sus respectivas respuestas bien afiladas. Un tema que ahonda en lo más profundo de nosotros cuando aprisionados nos sentimos por una razón o varias.

Ha vuelto a la boca de todos, ha vuelto lo que creí que se daba por extinguido y abandonado en el olvido, lo que creí perder cuando con un movimiento de cabeza aceptábamos lo que nos imponían y así acabábamos, malgastando nuestras vidas.
Hablo, pues, de la Libertad, eso que para algunos se traduce como un sentimiento inoportuno de rebeldía e inconformismo y para otros la inscripción en sus corazones de todos los derechos que conciernen a toda la humanidad. Tal vez ahora, y no hace medio siglo, se pueda decir que vivimos con una libertad a la orden del día. Pero, ¿cuánta libertad llegamos a tener?, pues pienso que perdemos un poco de ella cada mañana al despertar, cada medio día estés donde estés y cada noche, por la interminable lucha contra las adversidades y tropiezos de la vida. 

lunes, 21 de febrero de 2011

49

Mi mirada encontró
subido en el autobús,
esos ojos
difuminados en el cielo azul.

Sin poder evitarlo
me senté a su lado,
y me quede mirando
ese largo pelo, estrellado.

Y tú tan solemne
mirando por la ventana,
absorta en tu mundo
esperando ser amada.

Que buscaba en tu mirada
mi mirada ya enamorada,
tal vez perderse en tus ojos
sin querer ser rescatada.

Que hubiera dado yo
por saber solo tú nombre,
que lastima de mí
que no supe ser un hombre.

En la parada, tu bajaste
y yo pensando me quedé,
“miradas que nunca,
que nunca se llegaron a ver”.

lunes, 14 de febrero de 2011

Inevitable, como la muerte.

Inquietante la situación que se te puede llegar a plantear en un autobús, un sábado por la mañana, habiendo tomado lo suficiente para estar activo todo el día. Aclarar que todo lo tomado entraba dentro del ya conocido marco legal, ese que si le dejas unos años va disminuyendo de tamaño hasta que cosas tan insignificantes, el hacerlo, entrarías a formar parte del selecto club del Top Ten  “Enemigos Públicos”.
Dispuesto a pasar un día memorable, monté en el autobús sabiendo a donde iba, pero sin saber donde debía parar. Así que, ingenuo de mi, le pregunté al conductor cuál era la última parada, él, con una voz bronca y seca, que parece haber lamido todo un desierto, me contestó de forma indiferente
-el cementerio-.
Y allí, como una estatua de las que coronan los rascacielos más altos, me quedé paralizado. Un frenesí de palabras, mezcladas con imágenes, un coctel que marea bastante, pasaban corriendo por mi mente, dejando una huella imborrable. Y en aquel momento, solo se me ocurrió pensar lo corta que es la vida, lo efímera que es, que en una hora de viaje te basta para vivirla. Ya en marcha, y yo sentado en la parte de atrás, el autobús recorría sin prisa, sin ánimo de lucro, las fantasmagóricas calles en esa mañana de invierno primaveral. En mis pequeños ojos se podía leer perfectamente la reflexión que se escribía en mi cabeza, -¿la última parada?- el cementerio, inevitable, como la muerte.
Así de corta aparenta ser la vida que en un pestañeo, te ves ya metido en el ataúd donde descansaras eternamente de todas las palizas recibidas a lo largo de tus X años de existencia. ¿La última parada?, curiosa y irremediable, como la muerte.